El espacio de Gea

Entre la tierra y el cielo

Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

Dígamelo en coloquial, por favor

20070508204049-87-6624globo.jpg

Hoy, de nuevo en mi ronda matutina con el carrito de la compra a cuestas –ya todo un clásico-, me he detenido en la panadería de mi barrio para coger un ejemplar de esa prensa gratuita que ponen a nuestra disposición. Y de entre los dos diarios que ofrecían los expositores, me he inclinado por uno cuyo titular de portada me "ha enganchado" por su contundencia: "La banca se hinchó a ganar dinero."

Impagable (valga la redundancia crematística). Qué descriptivas pueden ser las metáforas que provienen de la sabiduría popular. Nada como una expresión coloquial, del pueblo llano, para referirse a las altas esferas con una precisión tan evocadora y rotunda.

Para qué decir: "Los beneficios de la gran banca han superado en un 57% los del año anterior"; o también: "La gran banca obtuvo el pasado ejercicio unos beneficios de 13.240 millones de euros".

No, no. Nada de utilizar esa terminología tan propia de las grandes finanzas, en la que se nos escapa el meollo del asunto e, incluso, hasta el interés. Donde esté un "hincharse a ganar dinero", tan descriptivo, tan revelador, tan reconocible... que se quiten los tecnicismos financieros.

¡Se hinchó! Qué fuerza comunicadora, qué prodigiosa connotación la de este verbo. Ha sido leerlo, y no he podido evitar imaginarme al Sr. Botín -apellido muy propio- inflado como un globo, soltando billetes a discreción por todos sus agujeritos naturales -e incluso artificiales-, como un enorme globo que va soltando lastre para poder coger altura. ¡Qué visión, señores!

Y es que no en vano su banco fue el pasado año uno de los que más llenó sus arcas, con unos beneficios superiores al 72%, que, nada más y nada menos, son los más altos en toda la historia empresarial española.

Pues eso, que la gran banca se ha hinchado a ganar dinero. Y resulta, para más inri, que el gran filón que ha engordado sus cuentas son las comisiones que cobran a sus clientes; o sea, a nosotros. No, si encima vamos a ser los causantes de su aerofagia pecuniaria. Ver para creer.

En fin, dejo a los entendidos del tema seguir hablando de economía y finanzas. Yo sólo he querido resaltar la gran riqueza expresiva del lenguaje de la calle, de la sabiduría popular, capaz de llamar sin florituras "al pan, pan y al vino, vino". Porque, para que nos entendamos todos, mientras los de siempre "se hinchan a ganar dinero", nosotros nos seguimos "apretando el cinturón". ¿Lo veis?
Si es lo que yo digo: nada tan cierto y expresivo como el lenguaje coloquial. Y es que nos refleja a todos.

Gea.

08/05/2007 20:37 Autor: alnilam. Gea. Tema: De lengua y esas cosas Hay 8 comentarios.

Finitud

20070515203017-asfixiandote.jpg

Dormir, no despertar al día
y seguir en el letargo gris y frío.
Quietud, silencio.
Sombra.
La noche eterna no alumbra amaneceres
plagados de rutina
y de desesperanzas.
Allí, del otro lado del espejo,
el tiempo enmudecido se aposenta
tras el azogue impenetrable del olvido.
Se borra así el dolor,
la asfixia, los secretos...
cualquier vestigio de memoria ingrata.

Gea.

15/05/2007 20:31 Autor: alnilam. Gea. Tema: Mis sonetos y otros poemas Hay 7 comentarios.

Apunte literario: César Vallejo

20070524003547-armando-reyes1.jpg

César Vallejo se erige en el poeta peruano más importante de todos los tiempos y, junto a Pablo Neruda y Vicente Huidobro, en una de las voces más originales y vanguardistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

Su complejo mundo poético muestra un profundo arraigo al ámbito familiar, planteando experiencias del dolor cotidiano y de la muerte, así como una visión del mundo que lo señala como un lugar de penitencia sin certeza de salvación.


Siempre con una indudable calidad literaria, fue un poeta con un fondo tremendamente hermético, que se erigió en el paradigma del sufrimiento y la angustia que tiene que superar el hombre (en genérico). Mostró una extrema preocupación por los golpes y penalidades del ser humano, de la condición humana. En cualquier caso, su obra es profunda y compleja, lo que lo convierte en un poeta considerado "difícil".

Para él, el hombre es triste porque la tristeza es una característica de su ser; el hombre ha de llegar al final del camino y el precio a pagar es el del sufrimiento. Esta idea es muy reiterativa en toda su obra.

Sus estudios de Anatomía perfilaron también su léxico poético, con una recurrente presencia de los elementos y órganos del cuerpo humano (pulmones, axilas, sangre, huesos...), así como también una constante presencia de las enfermedades, lo que revela asimismo su propensión hipocondríaca.

Bajo estas influencias, Vallejo practica una poesía de "desdoblamiento", aplicando un distanciamiento que nos presenta al hombre estrictamente como él lo ve; un hombre que tose, se peina, llora, sufre, enferma, está triste... Así pues, su poesía incluye infinidad de términos que son en esencia antipoéticos, prosaicos, pero que le permiten perfilar esa imagen que él tiene del ser humano y su destino, que lo lleva inexorablemente a recorrer un camino lleno de obstáculos y penalidades. Y este aspecto es lo que hace que su poesía sea tan genuina, oscura y pesimista.    

A continuación dejo uno de sus poemas más conocidos, que constituye una premonición de su propia muerte, que él cree ver con anticipación, y por eso escribe un poema con el recuerdo que le ha quedado de esa muerte que, paradójicamente, parece haber vivido ya.

Murió efectivamente en París, como anticipa en su poema, pero dos años más tarde.

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA. (De Poemas Humanos)

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

César Vallejo (1892-1938)

24/05/2007 00:35 Autor: alnilam. Gea. Tema: Apuntes literarios Hay 4 comentarios.

Tempus fugit

20070529100247-abismosm-600.jpg

Hay quien dice que el tiempo no existe, aunque sea lo que preside y rige nuestras vidas. Lo cierto es que ese concepto abstracto permite divagar sobre su esencia, incluso desde perspectivas contradictorias. Divaguemos, pues.

De todos es conocido el tópico del Carpe Diem, esa exhortación a vivir y disfrutar del momento. Una necesidad o filosofía comúnmente aceptada por todos. Pero, por mucho que nos acojamos a esa máxima de "sólo hay que vivir el presente", sería de necios pensar que ese presente es autónomo; que surge en solitario, del día a día, como improvisando la vida. Porque el presente es el más efímero de los tres conceptos en que dividimos nuestro tiempo vital. Es tan sólo un paréntesis, herméticamente cerrado por el inmodificable pasado anterior y el inescrutable e incipiente futuro.

El presente queda así suspendido en el abismo, entre dos tiempos poderosos que lo convierten en fugaz, pero en los que necesita sustentarse para adquirir su entidad, su propia razón de ser. Y así, se nos presenta como ese ídolo al que todos pretendidamente adoramos, sin darnos cuenta de su fragilidad. Como un poderoso gigante mitológico, cuyos pies han de apoyarse necesariamente en dos pilares próximos para mantener el equilibrio; para poder mostrarse en su grandiosidad.

Así es el presente: pasado y futuro casi juntos; uno pisándole los talones; el otro, abriéndole las puertas de par en par. Y él en medio, a tiro de piedra entre uno y otro; entre una despedida y una salutación, entre un adiós y un hola, que sólo dejan resquicio para un breve suspiro.

Precisamente por eso hay que vivir el presente, por su levedad, por su propia inconsistencia, por la dificultad en aprehenderlo, por su fugacidad. Porque rápidamente pasa a constituirse en pasado. Y el pasado será ya inmodificable.

Y en cierto modo, nada hay más vinculante y condicionante que el pasado, esa acumulación de efímeros presentes. Porque él nos ha ido moldeando titánicamente, para la bueno y para lo menos bueno; él ha ido determinando una personal manera de ser y de reaccionar ante la vida; él nos ha marcado inexorablemente, incluso para aprender a vivir el presente o vivirlo de una manera determinada. Y a su vez el pasado, para serlo, ha de sustentarse necesariamente en los recuerdos.

Y sí, yo soy de las que reivindico los recuerdos; de ellos vivimos muchas veces, con ellos convivimos en la soledad, en ellos hallamos en ocasiones fuerza para seguir. Y también desconsuelo. En cualquier caso, son el testimonio de todo lo vivido. Recordar es comprobar que permanece inalterable nuestra memoria, que es el mayor exponente de que nos sentimos vivos, además de estarlo.

Sin embargo, en esa gran red de recuerdos que constituye el pasado, no todos tienen el privilegio de poder ser calificados de perennes. Son escasos, selectos, escogidos... Y por su cualidad de perennes, adquieren el rango de indelebles, de inolvidables. Por eso vivirán paralelamente nuestra propia vida, acompañándonos en nuestro presente y proyectándose, inevitablemente, en nuestro futuro. En los recuerdos, en el pasado, será en definitiva donde confluirá todo.

Y hay que vivir el presente, sí, pero sin desdeñar ninguno de los otros dos tiempos que lo definen y acompañan inexorablemente. Porque en realidad son lo mismo; sólo cambia la perspectiva desde la que los vivimos o miramos. Desde el ayer, el presente ya es mañana. Y desde el mañana, el presente ya es ayer.

Y con este retruécano final que me ha salido, dejo de divagar desde... ¡ya mismo! 
 

Gea.

29/05/2007 10:05 Autor: alnilam. Gea. Tema: En prosa Hay 8 comentarios.




Temas

Archivos

Enlaces

 

 
Mayo 2007 | El espacio de Gea
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]